La creciente popularidad del ajedrez en el entorno educativo de niños y jóvenes

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El ajedrez no es un juego que se conozca recientemente, ya que remonta su origen a los árabes. A Europa llegó a través del Imperio Bizantino. Y desde entonces, ganó popularidad entre los deportes, pero por mucho tiempo pensado para unos cuantos. Por cuanto el mismo requiere aprendizaje y constancia. Hoy, el ajedrez es más que un juego es un aliado ideal para la educación. Porque promueve la habilidad matemática, la concentración, el pensamiento…

Por qué elegir el ajedrez

Si deseas mejorar tus habilidades matemáticas, tus competencias educativas. Si estás pensando en mejorar las relaciones interpersonales de tu hijo pequeño o adolescente. Si buscas el modo en que pueda concentrarse y adquirir disciplina. No cabe duda que tienes que ir pensando en el aprendizaje del ajedrez. Cada día más docentes, recomiendan la inclusión del mismo en las actividades extracurriculares. Y cada día más, el ajedrez va ganando aún más popularidad.

El ajedrez no tiene nada de complicado, como se ha pensado durante siglos. Es un juego en un tablero que juegan dos contrincantes. Los que utilizan 16 piezas móviles que se mueven sobre el tablero dividido en 64 casillas o escaques. A nivel competitivo este es un deporte. Hoy, sin embargo, va más allá. Se han comprobado sus grandes ventajas. Y es un juego social, educativo y con cualidades terapéuticas.

El ajedrez remonta su origen en el tiempo. En Europa surgió en el siglo XV basado en un juego persa denominada shatranj. El que a su vez era una evolución del juego indio del siglo VI, denominado chaturanga.  Fue en 1896 cuando comenzaron las competiciones y posteriormente fue catalogado como un juego olímpico. Tiene la misma emoción de cualquier otro juego. Y como tantos otros se puede competir individualmente y en algunos casos por equipos. Son mundialmente conocidas sus Olimpiadas de Ajedrez.

El ajedrez moderno surgió  en Valencia entre los años 1470 y 1490. Cuando fue adquiriendo más tácticas y movimientos. Ya se hacía referencia a este juego en el  poema valenciano Scachs d′amor. En 1495, se publicó el primer libro de ajedrez con el título Libre dels Jochs Partits dels Schacs.  Y en 1512 aparece en Roma,  el libro de aprendizaje de Pedro Damiano titulado Questo libro e da imparare giocare a scachi et de le partite. Una época en que los ajedrecistas más conocidos eran de España e Italia. El primer torneo se jugó en 1575 .

A diferencia de otros juegos que puedan suponer para algunos, dificultades  para aprender o practicar, este se aprende fácilmente. Pero además de solo jugar que supone todo un reto y diversión, la práctica tiene muchas ventajas. Ya que un jugador de ajedrez que practique el mismo regularmente, puede  desarrollar múltiples habilidades. Las que resultan ideales para el entorno educativo y profesional. Constancia, concentración, y más, que bien vienen en la vida cotidiana.

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Por ello, la gran ventaja que obtiene un niño o niña aprendiendo a temprana edad. Y precisamente por esas ventajas es que ahora se incluye en los proyectos educativos. Se convierte en una forma de preparar a los pequeños a enfrentar el aprendizaje matemático. De modo que cuando lleguen al mismo, estén más concentrados. Y aprendan más fácilmente. Porque el ajedrez les aporta razonamiento matemático.

Ventajas de jugar ajedrez para los estudiantes

Según los expertos, los niños que juegan al ajedrez tienen más capacidad para concentrarse. Más seguridad en si mismos, que les hace ser más extrovertidos. Tienen habilidades avanzadas de planificación y manejo de la competitividad.

Para jugar este juego hay que concentrarse y pensar detenidamente. Esto supone para los niños una forma de aprender a reflexionar. Se hacen movidas que pueden alterar todo su juego, ganarlo o perderlo. Por ello, los estudiantes que aprovechan este juego, piensan con más concentración y de una manera reflexiva. Pero también son capaces de mantener su atención pese a lo que pudiera, en otros casos, distraerles. Y esto, todos lo sabemos es muy importante en el entorno educativo.

A diferencia de otros juegos o actividades que pudieran servir de aprendizaje para los niños y jóvenes, aquí siempre se aprende. Cada juego es diferente, cada contrincante es un reto nuevo. Esos cambios constantes del ajedrez, exigen intentar nuevas tácticas. Así que para lograrlo, nuestro jugador se concentra en cada situación nueva. Reflexiona y juega en función de lo que el nuevo juego demanda. Esto mejora su rendimiento académico y le servirá en otros niveles de la vida práctica. Una más reflexiva forma de pensar y actuar. Una capacidad de atención mayor. Toma de decisiones, competitividad, relaciones interpersonales.

Habilidades que los niños aprenden en el día a día, pero que se obtienen más fácilmente con un juego entretenido. Y lo que es tan importante para padres y docentes, un mejor manejo de las matemáticas y el cálculo. Pues precisamente son las matemáticas que parecen complicadas a los estudiantes, las que  influyen en los malos resultados escolares.

Imagen: Pixabay

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