La naturaleza de los niños es ser activos, entusiastas, dados a la actividad física e inconstantes a la hora de poner atención o concentrarse, unos más que otros como suele ser. Pero en muchos casos, dichos excesos infantiles no corresponden como se pensaría solamente  la natural infancia con su carga de energía. Hay también casos de niños que deben ser observados atentamente, los que presentan síntomas de déficit de atención, por sus siglas TDAH, que se interpreta como Trastorno de Déficit de Atención por hiperactividad.

Es importante que ante de asumir ninguna situación, se someta a la comprobación del experto, ya que muchos casos pueden ser y no ser déficil de atención por hiperctividad. Aunque los síntomas suelen ser evidentes, los niños caminan antes de la edad, o sea precozmente, y lo hacen de una manera apurada, corren siempre parecen estar presurosos por ir a alguna parte aún cuando sea la hora que sea. Esto pasa desapercibido cuando son muy pequeños porque generalmente los niños son todo energía, es más evidente cuando llega la escolarización y la demanda de concentración es imposible de satisfacer por estos y niño y por ello tienen problemas  con la lectoescritura y las matemáticas, habilidades que demandan concentrarse por más tiempo.

Además logran cometer errores que deberían saber evitar, se muestran despreocupados, tienden movimientos de naturaleza nerviosa en pies y manos, dificultad para mantener la atención en tareas o actividades de diversión, un deseo irresistible de hacer lo contrario a lo que debe como pararse cuando debe permanece sentado, no poner atención a lo que se le dice, estar siempre intranquilo,  hablar excesivamente, perder cosas necesarias para tareas y actividades, contestar abruptamente antes de que terminen de preguntarte algo, distraerse con facilidad, la impaciencia para esperar su turno, el olvido de sus deberes diarios o la interrupción del resto de personas es una constante en los niños que padecen déficit de atención por hiperactividad.

hiperactividad infantil

Como hemos dicho los síntomas hacen pensar en un problema pero no necesariamente este padecimiento, porque en ésta como en otras condiciones se pueden confundir los síntomas sino se es experto y por ello una consulta con el médico especialista es la mejor forma de obtener un diagnóstico, enfrentar el mismo y ayudar a tu hijo.

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