Pregunta a tus hijos antes de publicar fotos suyas en redes

El 89% de las familias en España publica al menos una foto de sus hijos al mes en redes sociales, según datos manejados por Save the Children. El INCIBE calcula que el 81% de los bebés tiene huella digital antes de cumplir seis meses. En casi todos esos casos, nadie ha preguntado al protagonista.

El término ya tiene nombre propio: sharenting, una mezcla de share (compartir) y parenting (crianza). Lo curioso es que hablamos mucho del riesgo de que los adolescentes suban contenido inapropiado y muy poco del rastro digital que sus padres llevan años dejando sobre ellos. Si ya cubrimos las consecuencias legales que pueden aparecer cuando cumplan 18 años, aquí vamos a lo de antes: cómo plantear la conversación en casa.

El sharenting va más rápido que la conversación familiar

La práctica se ha normalizado tanto que apenas la cuestionamos. Subimos el primer día de cole, la foto del cumpleaños, una anécdota graciosa, el vídeo de la actuación del cole. Lo que no solemos calcular es quién ve realmente esas imágenes ni qué hace con ellas. Save the Children advierte de un dato incómodo: el 72% del material incautado a pederastas son imágenes cotidianas de menores, no contenido sexual, sacadas de redes públicas o semipúblicas.

La Estrategia sobre menores, salud digital y privacidad que la AEPD publicó en enero de 2024 recoge 35 medidas en torno a tres ejes: regulación, garantía de derechos de la infancia y potestades sancionadoras. Y en 2025 el Ministerio de Juventud e Infancia ha abierto una consulta pública previa para regular específicamente el sharenting, con vistas a una norma sobre el derecho a la identidad digital de la infancia.

Manos de un adulto sosteniendo un móvil con una galería de fotos

Qué entiende un menor sobre lo que publicas, según su edad

El consentimiento informado de un niño de tres años no existe. El de uno de doce, sí. Entre medias hay una transición que conviene tener clara antes de pulsar «publicar».

  • 0-3 años. No pueden consentir. Aquí el criterio depende del adulto, y eso te obliga a pensar por dos: por ti y por el adolescente que ese bebé será en doce años.
  • 3-6 años. Sí pueden expresar incomodidad. Si se tapan la cara o piden no salir, eso ya es un no. Vale como respuesta.
  • 6-12 años. Empiezan a tener identidad digital propia y repútate frente a sus iguales. Pregunta antes y enséñales la foto. La sorpresa de aparecer en el móvil de una madre del cole sin haberlo sabido suele caer mal.
  • 13 años en adelante. Tienen derecho efectivo a controlar su imagen. La AEPD lo subraya: a partir de los 14 pueden gestionar por sí mismos sus datos personales en el entorno digital. Publicar contra su voluntad ya no es solo torpe; legalmente es discutible.

Cómo plantear la conversación: tres acuerdos sencillos

Lo más práctico es pactar con tus hijos una rutina corta. Tres reglas memorizables sirven más que un discurso sobre privacidad digital.

  1. Pedir permiso siempre. Una foto, una historia divertida, un vídeo. Da igual cómo de inocente parezca: pregunta antes.
  2. Enseñar antes de publicar. Que vea la foto exacta y el texto exacto. Lo que tiene gracia para ti puede sentirse como exposición para él.
  3. Borrar si lo piden. Sin negociaciones. Si dentro de dos años tu hija de diez te pide quitar una foto de cuando tenía ocho, se quita. Punto.
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Algunas familias lo formalizan con un pequeño «contrato familiar de redes»: un papel pegado en la nevera con cuatro líneas. Suena infantil, pero funciona porque deja claro que la regla no la decide solo el adulto.

Lo que conviene no publicar (nunca)

Más allá del consentimiento, hay tipos de imagen que mejor no compartir aunque tu hijo diga que sí. Son las que pueden volverse en su contra más adelante o ponerle en riesgo ahora.

  • Uniformes con el escudo del colegio visible o cualquier imagen que permita ubicar el centro educativo.
  • Desnudos parciales, aunque sean en la pisci­na, en la playa o en el baño. Aquí el filtro es el del 72% de Save the Children.
  • Ubicaciones recurrentes: el parque al que vaís siempre, la ruta del cole, la urbanización.
  • Imágenes que dentro de cinco años puedan avergonzarle delante de un grupo de WhatsApp del instituto. Si dudas, no la subas.
  • Datos médicos o conductuales: rabietas, episodios de ansiedad, diagnósticos. Son su historia, no la tuya.

Y si los abuelos, tíos o el cole publican fotos por su cuenta

Esta parte es la más incomoda y la que más consultas genera. Avisa al entorno por escrito (un mensaje breve en el grupo familiar funciona) y pide al colegio el documento de cesión de imagen actualizado al inicio de cada curso. El comité de expertos que presentó las 107 medidas para un entorno digital seguro insiste en este punto: la protección empieza en lo cotidiano y no se delega en una ley futura.

Si te interesa el contexto, conviene saber que el fenómeno se dispara en periodos vacacionales. El sharenting crece notablemente en verano, cuando bajamos la guardia entre playa, viajes y reuniones familiares.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad debo pedir permiso a mi hijo antes de publicar una foto suya?

Desde que entiende lo que le enseñas, sobre los 4-5 años. A los 14 años ya no es un favor: la AEPD reconoce su capacidad para gestionar sus datos personales, y publicar contra su voluntad puede infringir la normativa de protección de datos.

¿Y si solo lo veo yo y un grupo de amigos cercanos?

Una vez que la imagen está en una plataforma, sale de tu control. Capturas de pantalla, copias, indexaciones, IA entrenando con material público. El círculo «solo amigos» en redes no es un perimetro estanco.

¿Qué hago con las fotos que ya llevan años publicadas?

Repasa tu perfil con tu hijo y pacta cuáles se quedan y cuáles se borran. Es un buen momento para explicar cómo funciona el rastro digital y para revisar las opciones de privacidad de cada plataforma.

¿Es ilegal publicar fotos de mis hijos sin pedirles permiso?

No de forma general, pero la AEPD viene avisando de que la patria potestad no es un cheque en blanco para publicar todo lo que se quiera. La consulta pública abierta en 2025 por el Ministerio de Juventud e Infancia apunta a una regulación más estricta del sharenting a corto plazo.

¿Y si mi hijo adolescente quiere salir en mis redes y yo no quiero exponerle?

El consentimiento del menor no obliga al adulto. Si sospechas que la foto puede perjudicarle (por contexto, por audiencia, por momento), puedes negarte y explicarle por qué. La conversación vale más que la regla rígida.