Nuestro aparato locomotor

Caminar, saltar, correr, jugar… Las personas podemos realizar diferentes movimientos gracias a nuestro aparato locomotor que está formado por los huesos, las articulaciones y los músculos.

Si palpamos nuestro cuerpo de pies a cabeza, podremos notar la presencia de estructuras duras y fuertes, que constituyen en “armazon” interno llamado esqueleto. Este es rígido y móvil al mismo tiempo.

El esqueleto está formado por doscientas seis piezas blancas y rígidas llamadas huesos, que se relacionan entre sí y cumplen diverdas funciones:

  1. Sostener a las demás partes del organismo.
  2. Formar palanca que, mediante articulaciones y músculos, permiten los movimientos.
  3. Formar cavidades que alojan y protegen órganos delicados como el cerebro, el corazón o los pulmones.
  4. Modelar el cuerpo, determinado también su altura.

Los huesos se unen entre sí por medio de las articulaciones, que se clasifican en:

  • Articulaciones fijas: no permiten realizar movimientos a los huesos que las forman, por ejemplo, los huesos del cráneo.
  • Articulaciones móviles: nos permiten  realizar una gran cantidad de movimientos en todos los sentidos, como las de tus muñecas.
  • Articulaciones semimóviles: sólo nos permiten realizar algunos movimientos. Un ejemplo de estos son las articulaciones que unen las vértebras.

El aparato locomotor está formado también por músculos. Nuestro cuerpo tiene más de 600 músculos que nos permiten realizar infinidad de movimientos y gestos, algunos voluntarios, es decir, reciben nuestr orden para que se realicen, y otros involuntarios, como los del corazón, que se mueven sin que nos demos cuenta.

Nuestros niños tienen un concepto empírico de su aparato locomotor. Saben que el cuerpo no se termina en lo que ellos pueden observar directamente, sino que en su interior hay algo más.

Vía: “Revista Maestra de Primaria nº42”

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