Los exámenes finales y parciales forman parte del proceso educativo, son una instancia en la que el docente puede determinar hasta qué punto los alumnos han logrado dominar los contenidos explicados durante el semestre. Dependiendo de la duración del curso puede que se hagan dos o tres exámenes, eso dependerá de la institución educativa.

Los exámenes toman diferentes formas, existen los exámenes orales, escritos y los trabajos prácticos o exposiciones donde los alumnos deben demostrar el conocimiento de la materia mediante el desarrollo de un proyecto relacionado. Pero existe una corriente educativa que analiza la verdadera importancia o necesidad de los exámenes finales. ¿Es tan importante la nota?

Fuente:  De10
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La lucha del alumno y el docente

Muchas veces los alumnos sostienen que han desaprobado un examen porque el profesor no los quiere o los trata mal. Eso puede suceder, aunque no debería, ya que los profesores se aprovechan de su posición de poder para sancionar a los alumnos. Esta sanción se manifiesta principalmente en los exámenes finales. Pueden desaprobar a un alumno aún si sus conocimientos son suficientes, eso dependerá del grado de simpatía y afinidad que tengan.

Pero más allá de esta situación personal que puede darse en los exámenes finales, también hay un alto grado de estrés y nerviosismo que puede jugar en contra a la hora de rendir exámenes. Un alumno que no está tranquilo y rinde mal quizás si tiene los conocimientos, pero ante la situación de evaluación se bloquea. Por eso es importante desarrollar diferentes formas de evaluación que permitan comprobar si los alumnos realmente han aprendido el contenido de lo que se enseña.

La educación es un proceso social que obliga a alumnos y docentes a hablar y comunicarse constantemente. A veces un mismo mecanismo puede repetirse con resultados positivos, pero en muchas otras ocasiones habrá que desarrollar una estrategia puntual para cada alumno en particular.

1 Comentario

  1. Es triste saber que este método “retrograda” se sigue aplicando en escuelas, colegios y universidades, el mismo sistema prusiano que terminaba en la batalla (para los soldados) cambiado por un examen, muchas veces con estructura rebuscada, dudosa finalidad y que el alumno terminará olvidando. Después de todo la vida es un exanimación diaria.

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