Leer es bueno para la salud, por lo menos para la salud mental. Eso lo sabemos los que tenemos afición a la lectura, pero ahora una campaña pretende fomentarla transformando dispensadores antiguos de tabaco en máquina expendedoras de libros, claro, adaptados a ese tamaño.  Lo que antes te dañaba ahora te puede beneficiar.

La campaña ha sido desarrollada por la casa Automatenverlag, de Hamburgo (Alemania) y por cuatro euros el viandante puede comprar un libro de pequeño formato en estas máquinas. Por supuesto, su autora Bettina von Bülow, afirma que están colocadas en lugares estratéticos en los que hay mucho tránsito de personas y en los que hay que esperar largo rato. Por ejemplo ¿las paradas de bus?.

Entre ellos se puede encontrar diversidad de géneros, desde poesía, cómics o guías de viaje, y además también se pueden conseguir a través de Internet.

El año pasado la empresa Tank ya diseñó libros de este tamaño, presentados como paquetes de cigarrillos y que llegó incluso a venderse en el British Museum. La colección fue ingeniosamente denominada “Los cuentos te dejan sin aliento”.

Más información: Automaten Berlag

Vía: ediciona

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