Hablar de inclusión en Educación Infantil ya no es un brindis al sol. La LOMLOE y el Real Decreto 95/2022 que ordena las enseñanzas mínimas de la etapa de Educación Infantil en España ponen la inclusión como principio rector desde los 0 años. Y según los últimos datos del Ministerio de Educación, alrededor del 9,3% del alumnado recibe algún tipo de atención educativa específica, una cifra que se nota en cualquier aula de 3 a 6 años con grupos de 20-25 niños.
Esta guía recoge cómo se traduce la normativa en estrategias concretas que un maestro o maestra puede aplicar mañana mismo en su clase, sin grandes inversiones ni nombres pomposos. La idea es sencilla: que ningún peque se quede fuera por cómo aprende, cómo se comunica o de dónde viene.
Qué dice la LOMLOE sobre inclusión en Infantil
La LOMLOE, vigente desde 2020 y plenamente desplegada en el curso 2025-2026, sustituye el viejo concepto de «alumnado con necesidades especiales» por el de alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE). Es un cambio de palabras con consecuencias prácticas: incluye a quien tiene una discapacidad reconocida, pero también a quien presenta dificultades específicas de aprendizaje, altas capacidades, incorporación tardía al sistema, condiciones personales o de historia escolar complejas, o trastornos del neurodesarrollo.
El Real Decreto 95/2022 fija el currículo de Infantil 0-3 y 3-6 y obliga a programar partiendo del principio de diseño universal para el aprendizaje (DUA). Dicho de otra forma: no se trata de planificar una clase «para la mayoría» y luego improvisar parches para quien no encaja, sino de diseñar la propuesta desde el principio pensando en que va a haber muchas formas de aprender, expresarse y motivarse en el grupo.
7 estrategias prácticas para atender la diversidad en el aula
1. Aplicar el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)
El DUA, formulado por el centro de investigación CAST, propone tres principios que en Infantil se traducen en gestos muy concretos. Primero, ofrecer la información por varias vías: cuento contado, pictograma, canción, dibujo y experiencia corporal. Segundo, dejar que el peque exprese lo que sabe de varias maneras: hablando, dibujando, señalando, dramatizando o construyendo con piezas. Y tercero, motivar con propuestas significativas para él, no solo con la ficha que toca según la programación.
2. Crear un entorno predecible y accesible
Las rutinas estables y los apoyos visuales (paneles de día, agendas con pictogramas, semáforo de emociones) ayudan a todo el grupo, pero son imprescindibles para alumnado con TEA, ansiedad o llegada reciente al centro. La distribución del aula también cuenta: rincones bien delimitados, materiales a su altura, una zona tranquila para regular emociones y suelo despejado para que un niño con dificultades motoras se mueva sin obstáculos.
3. Apostar por agrupamientos heterogéneos y aprendizaje cooperativo
Los grupos por niveles segregan, los grupos heterogéneos suman. En infantil funcionan muy bien las parejas de tutorización entre iguales en tareas concretas (recoger, ayudar a abrochar, leer un cuento al compañero), los rincones rotativos con roles repartidos y las asambleas en círculo donde la palabra circula sin jerarquía. Cada peque aporta lo que sabe y aprende de lo que el otro hace distinto.
4. Usar materiales y comunicación accesibles
Pictogramas ARASAAC para apoyar la comunicación de quien aún no habla, lectura fácil en los carteles del aula, cuentos con letra grande y dibujos contrastados, materiales manipulativos para conceptos abstractos, audiocuentos para alumnado con baja visión. No hace falta comprar productos especializados; muchos recursos del Ministerio (a través del INTEF) y de las consejerías están disponibles gratis.
5. Coordinarse bien con PT, AL y orientación
El tutor de aula no está solo. La pedagoga terapeuta (PT), la maestra de audición y lenguaje (AL) y el equipo de orientación educativa y psicopedagógica (EOEP) son quienes elaboran junto al tutor las adaptaciones curriculares y diseñan los apoyos. Reservar 15 minutos semanales fijos para coordinar es lo que marca la diferencia entre intervención planificada e improvisación.
6. Trabajar con las familias como aliadas, no como espectadoras
Las familias conocen a su hijo o hija mejor que nadie. Una entrevista inicial detallada al empezar el curso, un canal de comunicación cotidiano (una libreta viajera, un grupo cerrado en la plataforma del centro) y reuniones cada trimestre en las que la familia opine sobre los apoyos previstos cambian el clima del aula. En contextos vulnerables, la coordinación con servicios sociales y con entidades como Save the Children o las asociaciones de familias del barrio multiplica recursos.
7. Evaluar de forma competencial respetando ritmos
La LOMLOE rebaja el peso de la evaluación cuantitativa en Infantil y refuerza la observación sistemática y los registros narrativos. Un cuaderno docente con anotaciones por niño, fotos comentadas de procesos, vídeos cortos de juego espontáneo y rúbricas con descriptores claros valoran mejor el avance real que cualquier prueba estandarizada. Y permiten justificar a la familia y a inspección por qué un niño está aprendiendo aunque no lleve el ritmo del grupo.
Cuándo conviene activar la alarma y derivar
Hay señales que el tutor está en posición de detectar antes que nadie: dificultad persistente para mantener la atención, ausencia de juego simbólico hacia los 3 años, retraso marcado en el lenguaje, dificultades motoras finas o gruesas que no remiten, episodios de ansiedad o aislamiento. Anotarlas, contrastarlas con la PT y comunicarlas a la familia es el primer paso para detectar a tiempo una necesidad educativa especial: cuanto antes llega el apoyo, más eficaz es. La Asociación Española de Pediatría insiste en que la detección temprana en el primer ciclo (0-3) tiene un impacto directo en el desarrollo posterior.
Cualquier diagnóstico, eso sí, corresponde al equipo de orientación, al pediatra o al servicio especializado correspondiente. El maestro alerta, no diagnostica.
Recursos útiles para profundizar
- Index for Inclusion (Booth y Ainscow): guía clásica con cuestionarios para autoevaluar el grado de inclusión del centro.
- ARASAAC: banco gratuito de pictogramas y materiales para comunicación aumentativa, mantenido por el Gobierno de Aragón.
- INTEF: formación online para docentes sobre DUA, accesibilidad y atención a la diversidad.
- Recursos del Ministerio de Educación: orientaciones para la elaboración de planes de atención a la diversidad publicadas en su portal LOMLOE.
- UNICEF España: materiales sobre derechos de la infancia y educación inclusiva.
Si el contexto del aula es complejo (alumnado con discapacidad, llegada nueva al centro, situaciones familiares delicadas), conviene leer también los apoyos específicos para alumnado con necesidades educativas especiales y preparar con antelación la vuelta al cole con un peque con necesidades específicas de apoyo.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatoria la inclusión en Educación Infantil?
Sí. La LOMLOE y el RD 95/2022 establecen la inclusión como principio del sistema educativo desde el primer ciclo de Infantil (0-3 años). Cualquier centro sostenido con fondos públicos está obligado a programar y atender a la diversidad del alumnado, sin segregar por capacidades.
¿Qué diferencia hay entre integración e inclusión?
La integración (modelo anterior) suponía que el alumno con discapacidad debía adaptarse a un aula pensada para la mayoría. La inclusión cambia el foco: es la propuesta educativa la que se diseña desde el principio para todo el grupo, partiendo de que la diversidad es la norma.
¿Necesito formación específica para aplicar el DUA?
El INTEF y los centros de profesorado autonómicos ofrecen cursos gratuitos sobre DUA. No hace falta certificación oficial para empezar a aplicarlo en clase: con incorporar el principio de «varias vías para presentar, varias formas de expresar y varias maneras de motivar» ya estás en el camino.
¿Qué pasa si en mi aula tengo un peque con necesidades muy distintas al resto?
Lo primero, coordinarse con la PT, la AL y el EOEP del centro para elaborar la adaptación curricular individual (ACI) que corresponda. Lo segundo, hablarlo con la familia y con el equipo docente para que todos remen en la misma dirección. Y lo tercero, no asumir que ese peque «frena al grupo»: casi siempre, las medidas que le ayudan a él mejoran el aprendizaje del aula entera.
¿Dónde puedo consultar la normativa actualizada?
El BOE publica el texto consolidado de la LOMLOE y del RD 95/2022. Las consejerías de educación de cada comunidad autónoma desarrollan después su propia normativa de atención a la diversidad, así que conviene revisar también la de tu territorio.









