La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó que el  22 de abril de 1990 se proclamara el día internacional de la Madre Tierra (Eart Day),  para recordar al ser humano la obligación de preservar y respetar la riqueza natural con la que comparte el planeta. No siempre se llamó así, ya que, originalmente se denominó Día de la Tierra, celebrada por primera vez el 22 de Abril de 1970 en los EE.UU, por iniciativa del Senador Gaylord Nelson.

La Asamblea General advierte que la Tierra y sus ecosistemas son “nuestro hogar”, por lo que el ser humano debe llegar a un equilibrio justo entre la naturaleza y las necesidades económicas.

El Día Internacional de la Madre Tierra se constituye en un tiempo de reivindicaciones para comenzar a remediar los daños hechos al planeta. Situaciones como los cambios en el clima y desastres naturales, a causa del calentamiento global

Alrededor del mundo varias organizaciones y ecologistas emprenden campañas y manifestaciones para instar a los gobiernos que fomenten nuevas medidas en procura de la conservación del medio ambiente

Podemos concluir diciendo que la Tierra es aquella que nos cobija, nos cría y nos alimenta en forma constante en trabajo coordinado con la luz solar y el agua llegan a producir cantidades de variedades de alimentos para todos los seres vivientes desde los más pequeñitos a los más gigantes fuera de sus plantas combinadas con los ríos, lagos y mares forman una belleza excepcional convirtiéndose en paisajes atrayentes a diversos visitantes.

Tal como está, la Tierra no puede continuar. Tenemos que cambiar nuestras mentes, nuestros corazones, nuestro modo de producción y de consumo, si queremos tener un futuro de esperanza.

Algunas actividades para que los niños valoren y quieran a la Madre Tierra pueden ser, entre otras:

  • Tener en huerto.
  • Plantar una judía o lenteja en un yogur.
  • Los cambios en las estaciones.
  • El ciclo del agua.

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