Siempre llega ese momento donde los jóvenes deben decidir cual será su profesión para el futuro. Es una época de muchos cambios, inseguridad y a esto se une la cantidad de opciones que tienen a su alcance, esto puede generar sentimientos profundos de desorientación y frustración.

Son muchos los psicólogos que consideran que su inmadurez no está solo en el ámbito vocacional, sino que se extiende a toda su personalidad, aunque. En este punto son los padres, en coordinación con el centro escolar de sus hijos, los que pueden y deben ayudarles.

¿Qué actividades desarrollan en el colegio o instituto para orientales?

Para analizar sus preferencias y actitudes, se suelen utilizar tests, cuestionarios y, sobre todo, entrevistas directas con los alumnos. Además, cada centro organiza sus propias actividades, desde conferencias de profesionales, o charlas en coordinación con los padres, a visitas a lugares de trabajo, universidades y escuelas.

Los colegios e institutos deben mantener informados a los padres sobre las iniciativas que tomen con este fin, para en todo momento estar coordinados ambos.

¿Cuál es el papel de los padres?

Los padres juegan un papel fundamental y, contrariamente a lo que muchos de ellos mismos piensan, pueden ayudar a sus hijos a ir encaminando sus pasos sin imposiciones.

En esta etapa es importante el diálogo, no solo para ayudarles a valorar los pros y los contras de cada una de las opciones, sino también para que se sientan apoyados por ellos, desde una posición respetuosa. Cultivar una buena relación cercana y fluida, les dará seguridad y apoyo. Los padres deben:

  • Mostrarles su opinión bien argumentada, sin tratar de imponérsela, intentando apoyarles incluso en el caso de que finalmente decidan orientar sus pasos profesionales de manera distinta a lo que ellos hubiesen esperado o deseado. Hay que tener presente que el respeto de los padres abre caminos, pero la imposición crea el efecto contrario.
  • Cuando el desacuerdo existe y es causa tensiones familiares, acudir a una tercera persona autorizada -un familiar o un profesor en el que ambas partes confíen-.
  • Contarles la experiencia propia: cómo eligieron su profesión, si les costó o no trabajo decidir y cómo lo resolvieron, o si han cambiado de profesión; también puede ser útil comentarles los aspectos difíciles que hayan podido encontrar en su trayectoria laboral.
  • Fomentar la idea de que cuanto más preparados estén, mejores serán sus perspectivas profesionales. Una cierta exigencia razonable les impulsará al esfuerzo. Sin embargo, una presión exagerada puede provocar el efecto contrario.
  • Hacerles ver que desarrollar cualquier actividad profesional es una tarea que lleva toda la vida, porque hay que seguir aprendiendo y actualizando conocimientos; y advertirles que este aspecto también debe ser considerado a la hora de hacer su elección.

Ayudar a los hijos en los aspectos prácticos

Cuando los chicos no tienen claro qué es lo que quieren estudiar, es necesario empezar por reflexionar sobre sus expectativas, motivaciones y rasgos de personalidad para ayudarles a conocerse mejor. Hay que analizar:

  • Sus características personales: si son sociables o tímidos, si les gustaría tener jefes o no, etc.
  • Sus intereses, lo que piensan ellos que pueden desarrollar mejor y qué “se les da bien” hacer.
  • Sus preferencias académicas y su capacidad de trabajo.
  • Sus gustos y para lo que se tiene mayor destreza. Guiarse por las aptitudes de cada uno es más aconsejable que orientarse exclusivamente por la situación del mercado laboral del momento, que puede cambiar en el futuro. En este sentido, observar a qué dedican su tiempo de ocio es otro medio de descubrir sus intereses y habilidades.

Y la pregunta ahora es, ¿Dónde estudiar?

Una vez seleccionada la carrera es fundamental formarse bien, por eso hay que determinar con buen criterio el centro donde se va a estudiar. El nivel de calidad de su formación, la duración y los planes de estudio, las prácticas fuera del centro y los convenios con universidades de otros países para poder cursar parte de los estudios fuera de España, son todos aspectos que hay que considerar.

También hay que tener muy en cuenta la nota media que se necesita para la admisión. En muchas facultades hay plazas limitadas y establecen una nota de corte para admitir a los alumnos. En la Guía Oficial de titulaciones se especifica la nota de corte de cada uno de los títulos universitarios del curso anterior.

Cuando no se llega a la nota de corte exigida, la alternativa para muchos estudiantes es la universidad privada. También puede considerarse la Formación Profesional de grado superior, que cada año cuenta con nuevas titulaciones y donde el porcentaje de inserción laboral es alto.

Gracias a las nuevas tecnologías, los estudiantes tienen a su disposición canales y medios para asesorarse e informarse y encontrar respuesta a muchas de sus dudas.

Artículo escrito por Gonzalo Horza Marín parra Apréndelo.com. Reproducido con autorización de Apréndelo.
Imagen de Flickr.

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