Cómo ayudar a tu hijo a concentrarse si usa el móvil o la tablet

Tu hijo lleva veinte minutos con los deberes y ya ha mirado el móvil seis veces. No es un caso raro: los menores de entre 6 y 12 años en España pasan una media de 3,5 horas diarias frente a pantallas, según datos de la Asociación Española de Pediatría (AEP), muy por encima de lo que recomiendan los propios pediatras. Si quieres entender qué le pasa exactamente al cerebro con tanto estímulo, ya lo explicamos en detalle en este artículo; aquí vamos a lo práctico, qué hacer en casa cuando el móvil se convierte en el enemigo número uno de la concentración.

Por qué cuesta tanto concentrarse con una pantalla cerca

No hace falta que el niño esté usando el móvil para que le distraiga, basta con que esté encima de la mesa. Cada vez que llega una notificación, el cerebro interrumpe lo que estaba haciendo y tarda varios minutos en recuperar el ritmo de trabajo anterior, un fenómeno que los psicólogos llaman coste de cambio de tarea. En menores, cuyo córtex prefrontal (la zona que regula el autocontrol) todavía está en desarrollo, ese coste es más alto que en un adulto. Por eso un niño que estudia con el móvil cerca no solo tarda más, también retiene peor lo que ha leído.

Señales de que el móvil le está robando concentración

  • Revisa el móvil aunque no haya sonado ni vibrado.
  • Tarda mucho en retomar la tarea después de una interrupción, no son segundos, son minutos.
  • Deja los deberes a medias y salta de una app a otra sin terminar nada.
  • Se pone nervioso o irritable si le pides que aparte el dispositivo.
  • Necesita más tiempo del esperado para tareas que antes le costaban menos.

Una o dos de estas señales de forma puntual no son motivo de alarma. Si se repiten casi a diario y van a más, sí conviene actuar.

Qué puedes hacer en casa

  • Franjas sin pantallas: establece un rato fijo al día, antes de cenar o al llegar del cole, en el que ningún dispositivo esté encendido, ni el suyo ni el tuyo.
  • Modo avión durante el estudio: no basta con silenciar las notificaciones, hay que quitar la tentación de raíz.
  • El móvil fuera de la habitación al estudiar y al dormir: cargarlo en la cocina o el salón reduce las consultas nocturnas y las distracciones de última hora.
  • Bloques de trabajo cortos: 20-25 minutos de tarea seguidos de un descanso breve funcionan mejor que dos horas seguidas con el móvil al lado.
  • Habla con él, no solo le prohíbas: explícale por qué le cuesta más concentrarse y pacta las normas juntos, se cumplen mejor las reglas que se han negociado que las que se imponen sin explicación.

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Qué evitar

  • No retires el móvil de golpe sin haberlo hablado antes, genera más conflicto que resultado.
  • No lo uses como premio o castigo constante, convierte la pantalla en algo aún más deseado.
  • No le exijas la misma capacidad de concentración que a un adulto, su cerebro todavía está madurando esa función y necesita entrenarla poco a poco, como explicamos al hablar de la atención sostenida.

Cuándo consultar a un profesional

La dificultad para concentrarse con o sin pantallas de por medio es habitual en la infancia y no siempre requiere ayuda externa. Pero si a la falta de atención se suman ansiedad marcada cuando no tiene el móvil, aislamiento social, cambios de humor bruscos o una caída notable y sostenida de las notas, es momento de hablar con el pediatra o con el orientador del centro. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomienda no esperar a que la situación se agrave y descartar, con un profesional, si hay algo más de fondo que un simple exceso de pantalla.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se concentra un niño igual que un adulto?

El córtex prefrontal, encargado del autocontrol y la atención sostenida, no termina de madurar hasta bien entrada la veintena. Eso no significa que un niño de 8 años no pueda concentrarse, sino que necesita más apoyo externo (rutinas, descansos, menos estímulos) para conseguirlo.

¿Es malo que use el móvil o la tablet para estudiar?

No necesariamente. El problema no es el dispositivo, es tenerlo abierto con varias apps y notificaciones activas mientras se intenta hacer una tarea. Usado en modo avión y con una app concreta de estudio, puede ser una herramienta más.

¿Cuánto tiempo de pantalla recomienda la AEP?

La Academia Americana de Pediatría, cuyas cifras recoge también la AEP, sitúa el límite en una o dos horas diarias de ocio digital para niños mayores de 2 años, evitando pantallas durante las comidas y en la última hora antes de dormir.

¿Qué hago si mi hijo se salta las normas de uso que hemos pactado?

Vuelve a hablarlo con calma y ajusta lo que no esté funcionando, las normas demasiado rígidas se rompen antes. Si el incumplimiento es constante y va a más, puede ser una señal para consultar con el orientador del centro.

¿El modo avión sirve de algo si el móvil sigue delante?

Ayuda, pero no es suficiente por sí solo. Ver el móvil encima de la mesa, aunque esté en modo avión, ya reduce la capacidad de concentración porque una parte de la atención sigue pendiente de él. Lo más eficaz es quitarlo de la vista.