¿Existe la perfección? En muchos ámbitos no podemos estimar nada como perfecto pero sin embargo en cuestiones académicas la perfección es fácilmente identificable y se representa en forma de “10”, la máxima nota numérica que se puede conseguir en una prueba, a excepción de la matrícula de honor que, a falta de un número que la identifique, representa la excelencia.

Quizá persiguiendo esa perfección o simplemente buscando el reconocimiento de su trabajo un joven asturiano  (de Gijón, para más señas) reclamó su nota de un 9,9 en selectividad porque consideraba que el examen de Lengua le había salido perfecto, aunque el de filosofía no estaba al cien por ciento correcto. El resultado de la reclamación fue una puntuación de “10”, la perfección.

A pesar de esto, la nota sorprendió a Adrián García Rubio, que no tenía ninguna intención de que le subieran la nota, de ahí su sorpresa al recibirla: “Estoy muy contento porque es la máxima nota de España y no me cierro las puertas de ninguna Universidad”.

El prometedor estudiante todavía duda de la titulación que elegirá y se debate entre Física o Filosofía, dos materias que a pesar de ser muy diferentes le atraen de igual forma: física por los conocimientos que aporta, mientras que de filosofía le atrae la parte reflexiva de la materia.

En cuanto al tiempo de estudio para obtener la clasificación, Adrián confiesa no haber estado encerrado en la habitación sino que dedicaba cada día alrededor de una hora a estudiar porque atendía en clase y completaba la información por su cuenta: “Cuando hablaba con mis amigos por el Messenger me acordaba de un teorema que había dicho la profesora de Matemáticas y buscaba la explicación”, dice el estudiante. Lo que se suele llamar un estudiante aplicado.

Vía: La Nueva España

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