Los números forman parte de nuestra vida cotidiana y basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para fundamentar esta premisa.

Los niños están en contacto permanente con los números, los encuentran en un juguete a control remoto, en las líneas y paradas del autobús, en la camiseta de su jugador favorito, en el teléfono de su mejor amigo, en el dinero que utilizan para comprar…

Los números están en muchas situaciones de su entorno inmediato, por eso los conocen desde muy pequeños, los nombran, los escribem y, sobre todo, los utilizan, y esto debe convertirse en el punto de partida para su enseñanza, si lo que buscamos es presentarles el contenido de una manera significativa, para luego ir acercándolos progresivamente al manejo y a la comprensión del sistema de numeración decimal.

Los docentes debemos asegurarnos de mostrar los números tal y como ellos los viven, permitiendo que exploren el uso social de los mismos y centrando la tarea en la resolución de problemas.

De esta manera, les daremos a nuestros alumnos la posibilidad de:

  • Sentirse partícipes de su propio aprendizaje.
  • Acercar los contenidos matemáticos a su experiencia cotidiana, resultándoles, de ese modo, más familiares.
  • Construir y no repetir o memorizar sin sentido.
  • Elaborar estrategias y destrezas cognitivas con el fin de enriquecerlas al confrontarlas con las de sus compañeros.

Vía: Revista “Primer ciclo: Maestra de Primaria. Nº41”

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