Hay una corneta
que flota en el cielo,
muy lejos del suelo
ligera y coqueta.

Hay una corneta
que imita a una nube:
ya baja, ya sube,
jamás se está quieta.

Hay una corneta
de vivos reflejos:
parecen espejos
buscando una meta.

Hay una corneta,
serpiente de espuma,
que deja a la bruma
de sueños repleta.

García Teijeiro

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