estudiantes universitariosComienza un nuevo curso universitario y de nuevo una estadística continúa ofreciendo los mismos datos:  las diferencias de sexo siguen influyendo en la elección de las carreras. Me explico, según un informe presentado por la Comisión Europea (que encargó a la Red de Experto en Ciencias Sociales de la Educación) los hombres siguen siendo mayoría en las carreras científicas y las mujeres tienden más hacia las letras o las ciencias sociales.

Este informe trata de conocer por qué se produce esta elección dentro del sistema educativo e intentar averiguar las razones por las que las chicas se muestran menos interesadas en materias como las matemáticas, y viceversa.

Los hombres son mayoría en las carreras de ciencias, en las relacionadas con la construcción y en las ingenierías, mientras que ellas prefieren las humanidades y las disciplinas relacionadas con la asistencia y el cuidado, como la enseñanza, dice el texto.

Para comprobarlos sólo tenemos que asomarnos a cualquier clase de las distintas universidad: Informática, mayoría masculina; magisterio, mayoría femenina; y así otras tantas.

El informe también acusa en cierto modo estas elecciones a la discriminación por sexo. Si una mujer entra en el campo de la ingeniería se le asignan tareas leves y si decide comportarse de forma masculina para competir con sus compañeros, es criticada por la sociedad. Las mujeres se ven forzadas a adaptarse a las normas de los hombres, sin posibilidad de cambiarlas en la mayoría de los casos, o eso al menos cuenta este estudio. Sin embargo, se reconoce en sus páginas que hay algunos campos tradicionalmente masculinos en donde ha aumentado la presencia femenina, como el derecho y la medicina.

El informe encuentra la ráiz del problema en la Educación ya que, según apuntan, en los primeros niveles a los niños se les educa en el dominio y en tenerlo todo bajo control, y los roles sexuales se siguen diferenciando a través de juguetes, juegos, vestimenta y lenguaje.  Las diferencias persisten en los videojuegos: a los niños van dirigidas las ventas de los juegos más competitivos y violentos.

También reconocen la influencia de otros factores diferentes influyentes diferentes al género, como la clase social. Además, el informe concluye que tanto los padres como los compañeros son “actores poderosos” que pueden reforzar comportamientos y actitudes que hagan cambiar estas diferencias por razón de sexo.

Vía: 20 minutos

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