La navidad se aproxima poco a poco casi sin darnos cuenta y la televisión se empieza a inundar de anuncios de juguetes. Muñecas, coches de juguete, bicicletas, juegos de construcción, juegos de mesa y todo tipo de regalos empiezan a ilusionar a miles de niños en todo el mundo que empezarán a escribir sus cartas a Papá Noel o a los Reyes Magos. Pero muchos de esos niños no podrán escribir carta, no pueden ver la televisión y tampoco tienen papel para escribirla.

Desde Imaginarium piden a todos los niños de España y del resto de países donde tiene sus tiendas, que colaboren para hacer felices a miles de pequeños en todo el mundo. “Un regalo lleno de Navidad” es una campaña solidaria promovida por Imaginarium, Fundación Antena3 - Onda Cero y Mensajeros de la Paz que consiste en la recogida y distribución de regalos de navidad y reyes dentro de cajas de zapatos.
Narrador.- Erase una vez un hombre que siempre tenía mala suerte.Los años iban pasando y aunque se esforzaba mucho, todo era en vano, seguía teniendo mala suerte. Y así pasaron muchos años años hasta que empezó a pensar de verdad en su situación. Después de darle muchas vueltas durante un buen rato, llegó a la conclusión de que necesitaba ayuda. Y…quién era más indicado para prestársela que Dios. Así que el hombre decidió ir a ver a Dios para pedirle que le cambiara su mala suerte. Metió todo lo necesario para el viaje en un atillo y se acostó.
A la mañana siguiente se puso en marcha. Y caminó, caminó y caminó durante mucho, mucho tiempo. Al cabo de algunos dias, nuestro hombre llegó a la selva y, abriéndose paso entre la maleza, escuchó de repente una voz estridente:
El Lobo.- “¡Oooooooh….oooooooohh!”.
Narrador.- Asombrado buscó el origen de esa voz pensando que a lo mejor alguien podía estar necesitando su ayuda. Encontró un lobo y ¡cómo estaba el pobre animalito!. Se le podían contar las costillas y el pelo se le caía a mechones;daba lástima verlo.
El Hombre.- ¿Qué te pasa lobo?
El Lobo.- Estoy mal, de un tiempo a esta parte todo me va mal. No tienes más que observar mi aspecto…
El Hombre.- ¡No! no me cuentes nada más porque yo también tengo mala suerte. Por eso voy a ver a Dios a pedirle que me cambie la suerte.
El Lobo.- Por favor, pídele también un consejo para mí.
El Hombre.- Muy bien, no te preocupes que se lo pediré. Hasta pronto.
Narrador.- Y caminó, caminó y caminó, mucho, pero mucho tiempo. Por fin llegó a la sabana. Hacia mucho calor. El sol quemaba y la sabana no parecía tener fin.