Adivinanza - Gusto
Mi nacimiento es marino
sin ser marisco ni pescado.
A todo el mundo doy gusto
y a mí nadie me lo ha dado.
Mi nacimiento es marino
sin ser marisco ni pescado.
A todo el mundo doy gusto
y a mí nadie me lo ha dado.
Es rojo, amarillo y verde,
pica pero no muerde.
¿sabes qué es?
Ésta es la historia de un cocinero que debía preparar una sabrosa cena de Nochebuena. Había trabajado tanto durante los meses precedentes que se vio abandonado por la inspiración, precisamente en la época más importante del año. Pasaba el día pensando e ideando menús navideños, sin que ninguno de ellos lograra satisfacerle. Así llegó la víspera de Navidad y él seguía huérfano de ideas.
Tan cansado estaba que le pudo el sueño y se quedó dormido sobre la mesa de la cocina, rodeado de libros y cuadernos de recetas. Se vio convertido en un orondo Papá Noel con su abultado saco al hombro, y viajando a bordo de un bello trineo que se deslizaba silencioso por la nieve al son de un dulce tintineo de campanillas. Desconocía el lugar al que se dirigía, pero intuía que el trineo conocía su destino. Porque debo decir que el vehículo que le transportaba no era tirado por ciervos ni por renos, sino que únicamente se desplazaba guiado por una fuerza invisible.
Una vez finalizado el viaje, el trineo se detuvo ante una rústica casita en el bosque, de cuya chimenea escapaba un inmaculado y cálido humo blanco. Llamó a la puerta y ésta se abrió al instante, sin que nadie apareciera tras ella. Entró en la casa y halló un bello salón decorado con toques navideños que provocó en él una profunda y hogareña sensación. Un pequeño abeto le hacía guiños junto a la chimenea encendida, cuyos troncos crepitaban e iluminaban la estancia con sus llamas, y de la que colgaban unos calcetines de bellos colores, esperando ser llenados de regalos. En el centro de la estancia, una acogedora mesa, bellamente dispuesta y con las velas encendidas, esperaba ser cubierta de manjares. No había nadie a su alrededor, y sin embargo se sentía acompañado por presencias invisibles que él percibía, aún sin verlas. Depositó el saco en el suelo y se dispuso a abrirlo. Desconocía lo que podía albergar y por un momento sintió que su corazón latía con más fuerza. Se sentó en una mullida butaca junto a la chimenea y con manos temblorosas empezó a extraer el contenido.
Los juegos y juguetes son una herramienta de aprendizaje muy potente ya que, a través de tareas divertidas y entrenetidas los niños y jóvenes pueden aprender conocimientos y valores muy valiosos. Desde el Programa Mundial de Alimentos han hecho suya esta idea y han lanzado el videojuego Food Force.
Es un videojuego humanitario creado para concienciar sobre el hambre y la pobreza en el mundo y con el que se pretende concienciar a pequeños y jóvenes sobre lo que significa el hambre en el mundo y cómo su ayuda podría contribuir a cambiar la situación.
En él el jugador forma parte de un equipo de emergencias del PMA (siglas del Programa Mundial de Alimentos) entre los que se encuentran un experto en nutrición, un oficial de logística y el encargado de la compra de los alimentos. Con ellos tendrá que localizar, desde un helicóptero, aquellos lugares donde la gente se muere de hambre, huye de la guerra o trata de recuperarse después de una seguía o un huracán. Una vez que esté localizado el punto, el equipo deberá repartir cargamentos de comida desde un avión o, más difícil, desde un camión que deberá cruzar territorios conflictivos.
El fútbol es el deporte rey en España y en la mayoría de Europa, y por tanto mueve a muchos fans tras él, grandes y pequeños que sueñan con sus idolos y en ser como ellos algún día. Este poder no ha pasado desapercibido para la Organización Mundial de la Salud y la UEFA. Ambas se han unido para aprovechar la influencia de algunos de los jugadores más importantes a nivel internacional y han creado un libro llamado “Eat for Goals!” que intenta hacer comprender la importancia de la comida saludable en los jóvenes en medio de una sociedad con un índice caba vez mayor de obesidad infantil.

Educar a los niños en una buena alimentación es muy importante, y es una labor que se debe hacer desde que son pequeños. En esta ocasión jugadores como Ruud Van Nistelrooy, Miroslav Klose, Steve Gerrar o Girgit Prinz intentan inculcar este hábito a través de sus recetas favoritas y sus consejos de cocina para ayudar en la educación alimentaria de los pequeños de la casa. El delantero del Bayern Munich, Klose, afirmó que “Eat for Goals! es un libro de buena comida, cocina y fútbol” y Steve Gerard, el capitán del Liverpool, señaló que “el libro muestra a los jóvenes jugadores y a los amantes del fútbol cómo cocinar y comer como campeones”.