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Entradas Etiquetadas con ‘blanca’

24
Oct
2009

Ciencia divertida: ¿Por qué la nieve es blanca?

Escrito por elena en Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria, Educación Universitaria, Libros infantiles, libros

por qué la nieve es blancaLa ciencia para todos ¿Por qué la nieve es blanca? es un libro editado por Páginas de Espuma y escrito por Javier Fernández Panadero que intenta explicar de forma sencilla y cercana para todos (y en especial para los niños) algunos fenómenos que nos rodena.

Contiene más de 200 preguntas y sus correspondiente respuestas explicadas de forma comprensible para cualquier persona, independientemente de su formación previa. Por este motivo está escrito de forma amena y fácil de entender, sin complicadas fórmulas que no hay por donde coger ni ecuaciones, ni farragosos razonamientos.

En la introducción nos indica las formas en que podemos leerlo, de forma secuencial (es decir, de principio a fin) pero también saltando de una pregunta a otra, porque al final de cada respuesta se nos indica otra pregunta relacionada con el tema.

Las preguntas se agrupan por temas: La Tierra, El cuerpo humano, Biología, Física y Química, Tecnología, Aparatos y Matemáticas; y podemos encontrar respuestas a preguntas com:  ¿cómo funcionan las pantallas de cristal líquido? ¿por qué titilan las estrellas? ¿qué es la alergia? ¿qué es el colesterol? ¿qué son los tsunamis? ¿usan herramientas los animales? ¿para qué sirven los mocos? ¿qué hacen los osos en el invierno?, entre otras muchas.

El precio de de 14 € y también podemos encontrar otro título perteneciente a la misma colección llamado ¿Por qué el cielo es azul?

Más información: Páginas de Espuma

Vía: Saber Curioso

13
Ene
2009

Cuento – Las vacaciones de la luna

Escrito por elena en Cuentos infantiles, Educación Infantil

luna-rojaUna noche el cielo estaba muy oscuro, de ese negro que solo está cuando la luna brilla por su ausencia. De las chimeneas salían nubes de humo que llegaban muy alto, se sorprendieron de no ver ninguna luz por allí arriba, pero poco a poco y sin que nadie se diera cuenta se fue disolviendo en el aire.

Las estrellitas se preguntaban unas a otras dónde estaría la dama de la noche, los barcos en el mar intentaban encontrarla en sus latitudes, pero por ningún lado había un rayito de ella.

Desde el otro lado del mundo se oía una voz cantando:

Tiii-tiraaa-tiruriii-titaaaaaaa….

Y entre dos palmeras muy divertidas que bailaban con el viento se encontraba la luna, chapoteando en el mar, como una niñita pequeña, eso sí, tenía unos enooormes anteojos de sol, estaba muy divertida porque no tenía que brillar por todos lados. Trajo consigo una valijita con algunas cosas, sus distintas caras, la menguante, la creciente, la nueva y la llena, también trajo algunas estrellitas vecinas que se negaban a salir de la oscuridad de la maleta, algunos polvos del cielo que usaba para resaltar más su linda blancura.

Después de un buen rato la luna empezó a enrojecerse, su piel que siempre fue tán blanca le ardía bastante, no se había puesto ningún protector solar, porque no existía ninguno para una luna tan grandota.

El sol, los delfínes que pasaban y todos los habitantes marinos se tapaban la risita, pero sin poderse contener al final.

¡AAAYYYY….. cómo me pica! ¡Cómo me piiiicaaaa!, estoy toda roja, ¡que raro es!, se quejaba la luna.

El sol estaba riéndose bastante y empezó hablarle a la luna:

Jo-Jo-Jo-Jo…. qué risa, una luna roja, ¿¡y ahora cómo vas a dar luz!?, vas a dar una luz bien roja, y en realidad nadie va a encontrar más sus caminos, ni se formaran más caminos de luz de luna en el mar… terminó de decir el SOL un poco triste.

Y ahora ¿qué puedo hacer?, ¿Cómo haré para volver a ser blanca y hermosa?, decía aflijida la luna.

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