Etiquetas de artículos ‘autor’
A través de Bebés y más hemos conocido una iniciativa que nos ha llamado la atención y nos ha gustado muchísimo. En Educación 2.0 nos gusta acercaos cuentos de toda la vida, pero también cuentos nuevos, de autores e incluso de mamás que los inventan para sus niños.
Pues Cuentos para dormir es una fuente inagotable de relatos, tradicionales y nuevos, que ayudarán a los niños a adquirir el hábito de lectura y además potenciará su capacidad imaginativa.

Una de las peculiaridades que encontramos en la web es la clasificación es dos categorías: cuentos clasificados por los personajes y elementos y cuentos clasificados por valores. La cantidad de categorías entre las que elegir es muy amplia y diseñada con diferentes tamaños y colores para hacer la búsqueda más sencilla.
Henrry y Abel, amigos entrañables, Abel en un Colegio Particular, Henrry en la escuela del barrio, Abel con posibilidades económicas, Henrry, muy pobre, Abel con un hogar feliz, Henrry con un hogar lleno de maltratos, lleno de violencia, pero que tenían estos dos niños en común para ser amigos entrañables?, aparte de la edad de 8 años, compartían momentos felices y tristes de ambos, planeaban juntos sus juegos, disfrutaban de su amistad con toda la energía y fantasía de su niñez y sobretodo eran fraternos y solidarios, por esa magia de los sentimientos sanos y puros que solo los niños poseen.
Alrededor del jardín había un seto de avellanos, y al otro lado del seto se extendía n los campos y praderas donde pastaban las ovejas y las vacas. Pero en el centro del jardín crecía un rosal todo lleno de flores, y a su abrigo vivía un caracol que llevaba todo un mundo dentro de su caparazón, pues se llevaba a sí mismo.-¡Paciencia! -decía el caracol-. Ya llegará mi hora. Haré mucho más que dar rosas o avellanas, muchísimo más que dar leche como las vacas y las ovejas.
-Esperamos mucho de ti -dijo el rosal-. ¿Podría saberse cuándo me enseñarás lo que eres capaz de hacer?
-Me tomo mi tiempo -dijo el caracol-; ustedes siempre están de prisa. No, así no se preparan las sorpresas.
Un año más tarde el caracol se hallaba tomando el sol casi en el mismo sitio que antes, mientras el rosal se afanaba en echar capullos y mantener la lozanía de sus rosas, siempre frescas, siempre nuevas. El caracol sacó medio cuerpo afuera, estiró sus cuernecillos y los encogió de nuevo.