Al salir de mi cuartel,
con hambre de tres semanas,
me encontré con un ciruelo,
cargadito de manzanas,
empecé a tirarle piedras,
y caían avellanas.
Con el ruido de las nueces,
salió el amo del peral.
-Niños, no tiréis más piedras,
que no es mío el melonar.
Si queréis tocino fresco,
lo acabo ahora de sembrar,
Matías el fogonero,
lleva una carga de pan,
con una chocolatera,

Árbol luminoso
de la Navidad,
tu cimera verde
nos dé claridad
y alegría y triunfo
en la tempestad:
Árbol luminoso
de la Navidad.
Eres, árbol claro,
un amanecer:
tu sombra es la fuente
que apaga la sed
y nos hace buenos
hasta sin querer:
Eres, árbol claro,
un amanecer.
Por ti es bello el mundo
y dulce el vivir,
árbol inefable
que no tiene fin,
alta y luminosa
torre de marfil:
Por ti es bello el mundo
y dulce el vivir.
Nació en un pesebre
el Dios del amor,
hombre, por nosotros
conoció el dolor,
y alumbró la vida
con su resplandor:
Nació en un pesebre
el Dios del Amor.
Desde ti sonríe
el Niño de Luz,
besa nuestras almas
su mirada azul
y nos hace puros
amando, Jesús:
Desde ti sonríe
el Niño de Luz.
Roberto Meza Fuente.
Vía: Menudos Peques