Archivo para la ‘Cuentos infantiles’ Categoría
En un plato de lentejas
nos pusimos a comer
y jugando a la baraja
salió sota, caballo y rey.
Chiquitita, bonita (bis)
Ire, ire, ire
Que me ha dicho mi abuelita
que se ponga usted.
Recopilación realizada por: Laura Tajuelo García-Navas
Erase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero tenía que ser con una princesa de verdad.
Recorrió el mundo entero, y aunque en todas partes encontró princesas, siempre acababa descubriendo en ellas algo que no acababa de gustarle. De ninguna se hubiera podido asegurar con certeza que fuera una verdadera princesa; siempre aparecía algún detalle que no era como es debido. El príncipe regresó, pues, a su país, desconsolado por no haber podido encontrar una princesa verdadera.
Una noche se desencadenó una terrible tempestad: relámpagos, truenas y una lluvia torrencial. ¡Era espantoso!Alguien llamó a la puerta de palacio y el anciano rey fue a abrir.
Era una princesa quien aguardaba ante la puerta. Pero, ¡Dios mío!, ¡Qué aspecto ofrecía con la lluvia y el mal tiempo! El agua chorreaba por sus cabellos y caía sobre sus ropas, le entraba por la punta de los zapatos y le salía por los talones. Y sin embargo, ¡pretendía ser una princesa verdaera!
“Bien, ya lo veremos”, pensó la vieja reina, y sin decir palabra se dirigió a la alcoba, apartó toda la ropa de la cama y colocó un guisante en su fondo; puso después veinte colchones sobre él y añadió todavía otros veinte edredones de plumas de ánade.
Allí dormiría la princesa aquella noche.
A la mañana siguiente, le preguntaron qué tal habia descansado.
Erase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera poseía una vaca. Era el más pobre de la aldea. Y resulta que un día, trabajando en el campo y lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le dijo:
-Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer que tu fortuna cambie. Toma esta gallina; es tan maravillosa que todos los días pone un huevo de oro.
El enanito desapareció sin más ni más y el labrador llevó la gallina a su corral. Al día siguiente, ¡oh sorpresa!, encontró un huevo de oro. Lo puso en una cestita y se fue con ella a la ciudad, donde vendió el huevo por un alto precio.
Al día siguiente, loco de alegría, encontró otro huevo de oro. ¡Por fin la fortuna había entrado a su casa! Todos los días tenía un nuevo huevo.
Fue así que poco a poco, con el producto de la venta de los huevos, fue convirtiéndose en el hombre más rico de la comarca. Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón y pensó:
Érase una vez un lagarto viajero que se sentó a descansar a la orilla de un río y se quedó dormido. Cuando despertó, se encontró rodeado de un montón de lagartos que lo observaban.
- Buenos días, me llamo LULÚ –les dijo sonriente.
Entonces uno de ellos le preguntó:
-¿De dónde has salido? ¡Eres muy raro!
Lulú respondió:
- Vengo de una pradera muy lejana, y no sé por qué me encuentras raro.
- Tienes lunares de colores en la piel y los lagartos no son azules.
- Eso es lo normal –le contestó.
Lulú se rió mucho. Exclamó:
Los cuentos cuentan con grandes defensores que hablan de los muchísimos beneficios que tienen, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. A continuación se puede leer las partes fundamental de las que debe constar un cuento.
Uno de los beneficios educativos del cuento es la de transmitir valores. Seguramente no seamos consciente de que la mayoría de los valores más importantes en nuestra propia personalidad los conseguimos a través de los cuentos, por ejemplo: los 3 cerditos nos inculcaron la importancia de trabajar bien; la tortuga y la liebre nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; y la cigarra y la hormiga nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.

Todas estas historias se están escritas con un argumento lógico, haciendo que sea más fácil de recordar y de extraer la moraleja. Con esto quiero decir que los cuentos tienen una estructura racional, de la que no nos acordamos de todo pero siempre hay o un consejo o una recomendación,… que se nos queda archivada en la memoria.
En Laos, un país asiático, existe un cuento popular que dice así:
Hace mucho tiempo, la tierra estaba iluminada por ocho soles. La radiante luz deslumbraba a los hombres y el inmenso calor secaba la tierra.
Un día los hombres decidieron que ocho soles eran demasiados para iluminar la tierra y que con uno sólo bastaría.
- ¡Vamos a cazar siete, les vamos a dar miedo y se apagarán!- pactaron los hombres.
Fueron a buscar a un buen arquero, el que mejor puntería tenía. Al disparar sus flechas los soles se asustarían y se apagarían. Al disparar la primera flecha, un sol se apagó.

Disparó una segunda y otro desapareció. Y así fue hasta llegar a la séptima flecha, que hizo que se apagara el séptimo sol pero también el octavo y último.
Entonces la oscuridad reinó en la tierra,
Contaba la leyenda que existía un país llamado Facilitonia donde todo era extremadamente fácil y sencillo. Roberto y Laura, una pareja de aventureros, dedicó mucho tiempo a investigar sobre aquel lugar, y cuando creyeron saber dónde estaba fueron en su busca. Vivieron mil aventuras y pasaron cientos de peligros; contemplaron lugares preciosos y conocieron animales nunca vistos. Y finalmente, encontraron Facilitonia.

Todo estaba en calma, como si allí se hubiera parado el tiempo. Les recibió quien parecía ser el único habitante de aquel lugar, un anciano hombrecillo de ojos tristes.
- Soy el desgraciado Puk, el condenado guardián de los durmientes – dijo con un lamento. Y ante la mirada extrañada de los viajeros, comenzó a contar su historia.
El anciano explicó cómo los facilitones, en su búsqueda por encontrar la más fácil de las vidas, una vida sin preocupaciones ni dificultades, habían construido una gran cámara, en la que todos dormían plácidamente y tenían todo lo que podían necesitar.
Leapfrog Tag es una divertida y sencilla herramienta con la que los niños pueden aprender a leer, o al menos a familiarizarse con las palabras. Se trata de una pluma que lee el cuento (el audio sale por un pequeño altavoz que incorpora) y funciona al pasar dicha pluma sobre las palabras, como vemos en la imagen.

De esta forma el pequeño seguirá la lectura escuchándola, imprimiendo su propio ritmo a la que vez que seguirá la lectura en el papel familiarizándose con las palabras. Leapfrog Tag incorpora un CD que incluye la aplicación LeapFrog Connect con la que se puede organizar y descargar el audio de la biblioteca completa de libros Tag, con la que tendremos actividades y ejercicios de diferentes complejidad.