Archivo para Enero, 2008
La lectura es muy importante para el desarrollo del niño, y más adelante, cuando crezca, será un elemento básico para su formación y su cultura. Este placer hay que inculcarlo a los niños desde pequeños ya que una vez que crezcan será más
difícil que adquieran el hábito.
Los libros interactivos son una solución muy eficaz ya que divierten al niño y lo acerca al libro, y sobre todo fomenta la lectura. Vtech ha publicado una colección de libros interactivos diseñados para animar a los niños e introducirles en el mundo de la lectura. Con llamativas cubiertas y un innovador sistema que reconoce la página que ha abierto, le cuenta la historia y le hace preguntas para medir su comprensión. Por ahora se puede aprender a leer con Nemo, Winnie the Pooh, El rey león y La Cenicienta.
Nombre del juego: El florín
Edad adecuada: 5-6 años
Tipo de juego: De corro
Duración: Indefinida
Número de participantes: gran grupo
Espacio adecuado: Interior, exterior
Nombre del juego: Las 4 esquinas
Edad adecuada: 5-6 años
Tipo de juego: Motor
Duración: Indefinida
Número de participantes: Un grupo no muy grande
Espacio adecuado: Gran espacio interior o exterior
Desarrollo: Se dibuja un cuadrado en el suelo y en cada esquina se coloca un niño. En el centro habrá un niño que intentará atrapar a alguno de ellos cuando cambien de lugar. Los niños que estén en las esquinas, mediante gestos y señales, buscarán el momento en el que el que ocupa el centro esté distraído para moverse. El niño que sea atrapado se la ligará y se pondrá en el centro.
Actividad que promueve en el niño: atención, movimiento y relación con los demás
Hasta los seis años, el niño dispone de un potencial que no volverá a tener en toda su vida. Y está demostrado que una estimulación adecuada y sistemática, sobre todo durante los tres primeros años, contribuye a desarrollar sus enormes capacidades. Por eso se recomienda que el niño crezca rodeado de estímulos sensoriales y psicomotrices. Es lo que se conoce como “aprendizaje temprano”.
Erase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos. Uno de sus juegos preferidos era el de hacer la guerra con sus soldaditos de plomo. Los ponía enfrente unos de otros, y daba comienzo a la batalla.Cuando se los regalaron, se dio cuenta de que a uno de ellos le faltaba una pierna a causa de un defecto de fábrica. No obstante, mientras jugaba, colocaba siempre al soldado mutilado en primera línea, delante de todos, incitándolo a ser el más valiente.
Este cuento quizá sea uno de los clásicos más recordados de todos los tiempos. Generaciones y generaciones de niños han aprendido con él el valor del trabajo, y precisamente por eso no podía faltar.