Cuento: Los pendientes de Xania
Este es un cuento que creé hace muchos años, tantos que ya es como de la familia. Espero que os guste.
En la casa de Xania las noches de invierno el viento silva entre las paredes de chapa.
La casa de Xania se llama chabola, pero Xania la llama “nuestra casita”: de Yudú, de Xania, de mamá, y antes… de papá.
La casa de Xania siempre ha sido pobre. Pero había estado llena de risa, de besos y de flores en la ventana.
A la mamá de Xania le encantaban las flores: azules y blancas,… pero desde que papá se fue, mamá esta fuera todo el día trabajando, y las flores se han secado,… y mamá también.
Cuando Xania se levanta mamá ya se ha ido. Así que ella prepara el desayuno, viste a Yudú y lo coge muy fuerte de la mano hasta qué, atravesando la autopista, entran en el patio de la escuela. Entonces le da un beso en la fuente y le dice al oído “se bueno”, como siempre había hecho la mamá de Xania.
Al llegar a casa Xania tiene muchas cosas que hacer: fregar, planchar,… Después de acostar a Yudú, ella se sienta frente a los libros de la escuela y espera a mamá. Aunque, casi siempre, se queda dormida antes de que llegue.